Conocer China para entender NIO

Para entender el futuro de NIO en el sector de los coches eléctricos es importante conocer el contexto socioeconómico de China. Solo de esta manera podemos explicar el motivo por el cual apostar por China a largo plazo es una excelente inversión.

Hace varias décadas China empezó a dar forma a un proyecto que marcaría el futuro de, hasta la fecha, uno de los países más pobres y atrasados del planeta. La idea de este proyecto consistía en involucrar al Estado para planificar el sistema I+D+i con las compañías tecnológicas privadas para depender menos del extranjero.

Este vínculo entre los sectores públicos y privados fue clave en el objetivo de influir en los mercados internacionales. Desde que China empezara este plan, el crecimiento tecnológico ha sido imparable. A día de hoy el liderazgo del gigante asiático en tecnologías como el 5G sorprende e inquieta a las clásicas potencias como Estados Unidos o Alemania.

La clave de este proceso es la combinación de un proteccionismo tecnológico y económico cada vez mayor junto con un intervencionismo que, entre otras cosas, ha conseguido que Huawei lidere el desarrollo del 5G. En el sector de los semiconductores China ya es el líder absoluto, tal y como podemos ver en la gráfica anterior.

El camino de China hacia la cima

Encarrilar la revolución tecnológica en la República Popular China no fue una tarea sencilla para un país excesivamente centrado en el sector primario.

Tras la fundación del país en 1949, una élite de científicos cercana al Partido Comunista Chino empezó a comprender la importancia de tener una industria tecnológica que no fuera dependiente del extranjero. En base a este planteamiento, China empezó a desarrollar la planificación estatal de la ciencia y la tecnología.

En base a esta iniciativa, entre 1956 y 1967, nació el llamado ‘’Plan a largo plazo para el desarrollo de la ciencia y la tecnología’’. Este programa estableció los cimientos para el programa nuclear y la construcción de una fábrica de semiconductores en la ciudad de Wuxi, cerca de Shanghái. Fue la primera piedra del que acabaría siendo un auténtico imperio de la innovación tecnológica.

A pesar de las insistencias de los técnicos, la implementación de este programa no fue nada fácil. El líder del Partico Comunista Chino, Mao Zedong, no apoyó el desarrollo tecnológico con fines comerciales.

Según Mao, era un proyecto anti-revolucionario propuesto por una tecnocracia china y soviética que trabajaban en contra de los intereses del pueblo. Con la muerte de Mao Zedong en 1976 y con la llegada al poder de Deng Xiaoping en 1978, China se centró en modernizar la económica y abrir el Mercado chino.

Deng creo las llamadas ‘’zonas económicas especiales’’ en 1980 con un régimen fiscal muy favorable para las empresas tecnológicas con el objetivo de atraer la inversión y trabajadores especializados del extranjero.

Como se puede ver en el mapa, la amplia mayoría de estas ciudades están en la provincia de Cantón, en la costa sureste. Entre todas estas ciudades, destaca Shenzhen, sede de Huawei, Tencent y ZTE.

Alibaba, Tencent, Huawei… futuro y presente de China

China lleva considerando a la tecnología como una absoluta prioridad nacional desde la década de los sesenta. Los esfuerzos por parte del Estado y el sector privado para convertir a China en una potencia tecnológica llevaron a unir fuerzas en lo que es el proyecto más importante de la historia del país.

Los dirigentes de China fueron conscientes de que, sin tecnología, era una tarea imposible aumentar la productividad y las exportaciones del país. La idea de una sociedad comunista únicamente basada en la agricultura era, a partir de este momento, algo a lo que China iba a renunciar.

De hecho, incluso el conocido »comunismo chino» estaba empezando a derivar en una especie de socialismo con, según palabras del PC, »características chinas». Al final, la conclusión es que dentro de las fronteras chinas encontramos unas enormes megapolis en las que el capitalismo está completamente implantado. Ellos nunca lo llamarán así.

Con la llegada de Xi Jinping, el poder tecnológico de China se asienta en varias empresas tecnológicas punteras. Algunas de las más importantes son Baidu -motor de búsqueda al estilo Google –, Alibaba -comercio online-, Tencent -comercio en línea y el Facebook Chino-, Xiaomi y Huawei. Estas dos últimas compañías se dedican a fabricar terminales y a las telecomunicaciones.

Estas empresas son la alternativa china a las estadounidenses FAANG : Alphabet, Amazon, Facebook, Apple, Netflix y Microsoft. Su auge ha contribuido a que el sector servicios haya representado en 2019 el 53,9% del PIB chino. Al inicio del mandato de Xi era del 45,5%.

Estas compañías crecen alrededor de un 50% cada año. Han sido clave para transformar la economía china, que ha pasado de estar basada en la exportación de materias primas y productos de bajo valor añadido a exportar productos finales de alto valor añadido. 

¿Cómo ha llegado China a descubrir el potencial del coche eléctrico?

Durante los últimos 20 años el crecimiento de China ha sido sencillamente espectacular. Este crecimiento, en contra de lo que suele suceder en países occidentales, se ha traducido en que cientos de millones de personas han abandonado la pobreza. Solo de esta forma el Estado ha conseguido una completa involucración de la población en el objetivo nacional.

Sin embargo, China todavía tiene mucho trabajo por delante. Si bien es cierto que el ritmo de sacar a gente de la pobreza es alto, todavía quedan millones de chinos que siguen siendo muy pobres, especialmente en las zonas interiores, las cuales su economía es completamente rural.

Por otra parte, otro problema es que la diferencia entre los ciudadanos chinos más ricos y los más pobres es abismal. Quizás este problema, tan típico de las sociedades ampliamente capitalistas, nos de una pista sobre el modelo que va adoptando China.

La forma en la que China está erradicando la pobreza es, en términos económicos, relativamente sencilla. Han ido desarrollando una industria muy potente que no ha parado de expandirse. El problema de una industria que no para de crecer es que el consumo energético también crece en la misma medida.

Carbón: La gran suerte de China

Para dar salida a la inmensa cantidad de energía que la industria China necesita para seguir expandiéndose año a año, utiliza el carbón. Aquí la suerte juega un papel francamente importante porque, literalmente China está situada sobre Carbón.

En pocas palabras, el éxito del gigante asiático no habría sido posible sin las ingentes cantidades de carbón que China tiene a su disposición para destinarlo a la industria.

Llegados a este punto. China tuvo dos opciones. Por un lado, tuvieron la opción de vivir en un país poco contaminado con sumido en la pobreza o, por otro lado, vivir en un país contaminado pero con menos pobreza.

Todos sabemos la elección de China. El gigante asiático decidió contaminar para salir de la pobreza. En pocas palabras, si para crear riqueza se tiene que contaminar, se contamina.

Es fácil criticar esta decisión desde los países occidentales que, desde hace décadas, hemos contaminado de igual forma para llegar al punto donde actualmente estamos. No hace falta recordar los completos desastres naturales que se produjeron en Europa durante la revolución industrial.

A pesar de ello, China no ha renunciado a las energías limpias. De hecho, es el mayor productor de energías limpias del mundo con amplia diferencia. El problema es que con la tecnología de la que actualmente disponemos, es sencillamente imposible incrementar la producción de energía limpia al ritmo que la demanda de energía requiere.

¿Y el petróleo?

No es lo mismo tener carbón que tener Petróleo. De lo primero, China tiene a raudales. De lo segundo, necesitan importar. Por otra parte, el gran nexo entre carbón y petróleo es que ambos contaminan. Y la contaminación está empezando a hacer mella en la capacidad de China para mantener a salvo a su población en el medio plazo.

Con el crecimiento económico de China también ha llegado un aumento del consumo de petróleo. Es por esa razón que el gobierno chino se esfuerza en aprovechar las oportunidades que los diferentes contextos socioeconómicos le ofrecen para comprar petróleo a bajo coste.

Por ese motivo China compró una enorme cantidad de petróleo en la crisis de abril cuando el barril de crudo se desplomó. En este momento China empezó a guardar crudo en sus miles de depósitos.

Por bien que se pueda gestionar, la realidad es que China depende del petróleo. Un país que pretende ser la primera potencia del planeta no puede depender de un recurso tan importante como a día de hoy todavía es el petróleo. Es esa la razón por la cual reducir la dependencia del petróleo es una absoluta prioridad para China.

Por algo había que empezar. China creó una enorme flota de autobuses eléctricos. La medida impactó de tal forma en el consumo de gasolina que acabó afectando al precio del petróleo.

La implementación de esta medida ha resultado ser una victoria total. Por un lado, se ha reducido considerablemente la dependencia del petróleo. Por otro lado, se han reducido las emisiones de CO2. Además, se han creado nuevas industrias para hacer posible este cambio y fabricar la gran cantidad de autobuses eléctricos.

El interés de China en los vehículos eléctricos

Parece sencillo de entender que en China haya mucho interés en el uso de los vehículos eléctricos. Es más, el gobierno promociona y subvenciona los coches eléctricos para que los chinos opten por comprar este tipo de vehículos.

Esta situación ha provocado que China sea el mayor mercado de EV -coches eléctricos- del mundo. El objetivo del gobierno chino es que para el año 2025 el 25% de los coches sean eléctricos.

La contaminación de las grandes ciudades de China ha llevado al gobierno a limitar la entrada de vehículos. Para un ciudadano chino, entrar en la ciudad con su coche es prácticamente imposible a día de hoy. Las matriculas están muy limitadas. De hecho, incluso existe un mercado negro en torno a ellas.

Librase de este problema es posible de dos formas. La primera, moverse a pie, algo que parece casi ridículo si tenemos en cuenta que estamos hablando de ciudades extraordinariamente grandes. La otra opción es moverse con un coche eléctrico: es gratis, seguro, sin burocracia y, por si fuera poco, está protegido por Ley. Poco a poco los coches eléctricos han recibido más y más facilidades en China.

La clave son las baterías

Aunque lo veremos más adelante, debemos tener en cuenta que el principal problema a la hora de ser competitivo en el sector de los coches eléctricos son las baterías. China es consciente de ello, de hecho, también es el mayor productor de baterías de litio del mundo.

De las empresas que se muestran a continuación, BYD y CATL son empresas chinas que lideran el ranking de la producción de baterías de litio.

Con esta información sobre la mesa, podemos entender las razones por las cuales el gobierno chino rescatará y promocionará a NIO cuando sea necesario. Con la sombra de Tesla, el gobierno del gigante asiático no puede permitir que el monopolio de vehículos eléctricos en China lo tenga una empresa americana.

NIO: El problema de las baterías y una brillante solución

Uno de los grandes problemas que tienen los coches eléctricos son las baterías. El tiempo que tardan en cargarse al 100%, su altísimo coste de compra y reparación y, entre otras cosas, lo difícil que es adaptar las actualizaciones a las mismas. Al fin y al cabo, no es lo mismo actualizar un móvil antiguo de 100 dólares que una batería de 10.000 dólares.

NIO tiene varios detalles que marcan la diferencia entre todas las empresas EV de China y del mundo en general. Hablamos del ‘’Battery as a Service’’.

Como hemos comentado, el coste de cambiar una batería en un coche eléctrico es especialmente caro. Si, por ejemplo, compramos un Tesla con una batería de 100 KwH y, al cabo de varios años, Tesla saca al mercado una batería de 15 kWH, tienes quedarte con la antigua de menor potencia o pasar por caja.

Comprar un NIO pero no la batería

Con NIO este problema no existe. Al comprar un NIO, estás comprando el coche… pero no la batería. Es decir, pagas el coche y, a parte, pagas un leasing de baterías. De esta forma, puedas pagar una batería de 70KwH o de 100KwH. En tu día a día puedes usar la de 70kWh y en un viaje largo la de 100kWh.

Además, NIO está sacando todas sus nuevas baterías con retrocompatibilidad con sus antiguos coches. Incluso en el caso de haber comprado el coche con batería y querer cambiarla, todo se reduce a ir a una estación de cambios de baterías y pagar la diferencia.

La gran ventaja de esto es que ahorra al cliente la necesidad de cargar el coche por la noche ofreciendo la suficiente flexibilidad para elegir la potencia de la batería. Para hacernos una idea, se podría hacer un viaje Madrid – Barcelona con tan solo una parada de 5 minutos.

De cualquier manera, para que este sistema funcione es necesario crear una red de estaciones de cambio de baterías por todo China, y después en todo el mundo. En China, NIO ya tiene esta infraestructura BaaS.

Esta red sigue creciente mes a mes. Por otra parte, se rumorea que la petrolera china Sinopec, con miles de gasolineras en todo China, va a empezar a incluir estaciones de carga BaaS para que los coches eléctricos, en especial los NIO, puedan utilizarlas sin ningún problema.

Algo parecido se ha intentado hacer en Europa con Renault y Tesla, pero no ha funcionado como en China por las inmensas trabas burocráticas. No deja de ser curioso que se encuentren menos trabas en la conocida socialista China que en la, en teoría, liberal Europa.

NIO: Una excelente calidad de interiores

Según comentan los usuarios de NIO, la comodidad en estos coches es inmensamente superior a los Tesla. En palabras de la mayoría de usuarios, estos coches son más cómodos, elegantes y con una calidad mejor en cuanto a materiales se refiere. Esto es una parte fundamental de la estrategia de la compañía.

Es por todos conocido la mala imagen que los chinos siempre de sus productos. Desde occidente se perciben como baratos y de mala calidad. NIO fue consciente desde el primer momento de este hándicap de imagen. Por lo cual, de querer competir con Tesla haciendo un coche más barato acabaría siendo una mala idea. Es esa la razón por la cual la compañía optó por hacer mejores coches y con mejor atención al cliente.

La calidad de los NIO es, para hacernos una idea, parecida a los Audio, Mercedes o BMW. De hecho, el diseñador del ET7 trabajó 14 años para Mercedes. Lo vemos en esta captura de su cuenta de LinkedIn.

Debemos tener en cuenta que las marcas alemanas tienen unas ventas de aproximadamente 1.5 millones de vehículos a nivel anual en China. Precisamente ese es el Mercado al que aspira NIO.

Pongámonos en la piel de un ciudadano chino

Recordemos que la situación en China para los ciudadanos que tienen un coche tradicional es especialmente difícil. Para empatizar mejor con esta situación, hagamos el trabajo de ponernos en la piel de un chino que tiene $80.000 para invertir en un coche.

Esta persona vive en una gran ciudad como Shanghái o Beijing. En esta ciudad, conseguir una matrícula de un coche de gasolina es un infierno burocrático pero, para los EV -coches eléctricos- todo son facilidades, ayudas… ¿Cuál es más probable que elija comprar?

La extraña ventaja competitiva de NIO

NIO en China es como Apple en occidente. Los clientes de NIO son muy fieles a la empresa. De alguna manera, incluso el cliente medio de NIO tiene la fama de ser incluso más repelente –entiéndase la referencia- que el de Apple.

Llega a tal punto la obsesión de los clientes por la compañía, que incluso existen concesionarios-café conde muchos clientes se reúnen como si fuera un Starbucks. En los NIO Day, los fans de NIO fletaron un avión para ellos solos. Una absoluta locura la devoción que sienten por la empresa… sin ser empleados.

El futuro de NIO

Comentar todas las empresas sobre las que NIO tiene influencia o directamente es propietaria sería hacer este artículo inmensamente largo. Sin embargo, entre todas ellas destacan XPT Global, una empresa que fabrica piezas para vehículos eléctricos.

Para recapitular...

Tenemos un país de 1.400 millones de habitantes, que su gobierno quiere y va a exigir que el 25% de sus coches sean eléctricos. Además, tenemos una marca de coches con una gran ventaja competitiva con el diseño y comercialización de baterías, que está totalmente protegia por el Estado chino y que, por si fuera poco, consigue una inmensa fidelización de sus clientes.

¿Es probable una expansión internacional?

Las predicciones de ventas de ARKK para los vehículos eléctricos hasta 2025 son muy positivas. Es altamente probable que la política china se acabe implementando también en Europa y Estados Unidos.

De hecho, el Presidente Joe Biden ya ha firmado varios decretos presidenciales para garantizar la inversión en la industria estadounidense de EV. Por otra parte, en los últimos meses se está hablando de la llegada de la compañía china a Noruega y Alemania.

Así pues, con todo esto sobre la mesa, es muy probable que estemos ante una buena inversión a medio-largo plazo.

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