Cruz Roja y la gran estafa solidaria

El siguiente artículo no tiene el objetivo de herir la sensibilidad de ningún trabajador de Wesser & Partner, Cruz Roja o cualquier otra ONG. El único propósito es hacer visible una realidad  la cual gran parte de la sociedad desconoce, para ello se utilizan diversidad de recursos lingüísticos que se deben tomar como una crítica en forma de ironía hacía aquellos que se aprovechan de la buena voluntad del ciudadano.

Cuando cualquier persona decide dar un paseo, debe esquivar algún que otro obstáculo, de estos existen de todo tipo: ciclistas, coches, excrementos y alguno incluso más molesto. Los sacacuartos de las ONG.

Hablando de dichos »sacacuartos»»pesetos» o »sablistas», habréis notado que se han multiplicado considerablemente los últimos años.

Apelan a mi mala conciencia, suelen pedir para sí mismos o para otras empresas. Si, son empresas. En este mundo cruel, todos sabemos que es bastante probable que ese pordiosero inválido esté sufriendo una brutal extorsión por parte de mafiosos y demás cabrones. Sabemos también que probablemente no necesite muletas. 

Lógicamente, también sabemos que ese chaval que nos quiere sangrar una mensualidad para Oxfam Intermón trabaja para una empresa intermediaria que se hará de oro gracias a mi momento de generosidadPor el bien de mi economía personal, esos momentos no suelen ser abundantes.

En un brillante y caluroso día de verano, me veo abordado por un captador, Antonio, con el objetivo de convencerme de que dé dinero a Aldeas Infantiles.

Antonio tiene un sueldo base y un objetivo mínimo de socios al es. Intenta llegar al fondo de mi corazón hablándome de situaciones aterradoras. Pobreza, hambre, enfermedades, de lo mucho que se puede hacer con poco. Prácticamente viene a decirme que si no colaboro soy parte del problemaDormiré tranquilo con ello, soy consciente de que es una mentira tan grande como el tiempo que pierdo escuchándole.

Siempre muy amable, me enumera los tipos de personas que intenta parar y que por supuesto cataloga en ese mismo instante (bajo las órdenes de un supervisor que pasará el resto de la mañana tomándose un refresco en el bar): aquellas personas que se apuntan, las bordes, las educadas, las que tienen prisa (o eso dicen) o las que ya se han cansado de »ayudar» (ya no son son socias).

En la web de Wesser & Partner (empresa intermediaria) podemos leer que hace 50 años su padre creó en Alemania una empresa líder en Europa en el sector e captación de socios para ONG, y que desde hace algunos años menos hace lo propio en España.

La verdad sea dicha, los testimonios que recoge la web echan un tufo impresionante a secta y a reunión de autoayuda. »¡Ánimo para los nuevos wesserianos!». Por dios, solo les falta subir a la cima de un monte y bailar alrededor del cadáver de un carnero.

En un video de carácter promocional (como no) un joven con el peto de Cruz Roja anima a unirte a su causa asegurandote que irás de »vacaciones humanitarias» a lugares como Haití. ¡Como para no quedarse! ¿verdad?.

¿Lo de Haití va en serio? Poco se habló en su moemnto de las millonarias donaciones hechas a la Cruz Roja destinadas a ayudar al país tras el grave terremoto que sufrieron hace algunos años.

Existen informes internacionales que enumeran en 500 millones de dólares recaudados sólo para ese fin. La Cruz Roja de USA construyó la friolera de ¡seis jodidas casas! ¡500 millones de dólares! ¿Como narices eran las casas? Desde luego no valían 500 millones.

Varios años después siguen pidiendo donativos para reconstruir el país. Y por supuesto, tal y como estáis pensando, el dinero ha ido y va destinado hacia otros fines. Lo malo es que estos fines incluyen sueldos y mordidas de la ONG.

Hace años leí la conocida obra »El viejo y el mar». En ella se habla de un anciano pescador que tras una lucha incesante consigue hacerse con un enorme pez, pero al llegar al puerto, los tiburones lo han ido devorando por el camino así que solo le quedó un esqueleto. Por si algún donante que esté tiene dudas, ese gran pez son vuestras donaciones.

Con este artículo pretendo llegar a una pregunta muy clara y a la cual no he logrado encontrar una respuesta entre las ONG más conocidas: ¿qué porcentaje va REALMENTE a la causa que se promueve? Antonio no lo sabía. 

De todo corazón que echo de menos a aquellas personas que en mi colegio llenaban huchas enteras para el Domund. Antonio me comenta que eso de las huchas no se puede fiscalizar.

Por supuesto, como no, hay organizaciones »de verdad» y ONG que aprovechan al 100% sus recursos. El problema para las personas solidarias reside en encontrarlas. No entiendo por qué es tan complicado.

Ese es el secreto de las sectas, simplifican cualquier pregunta que les haces, hacen fácil lo difícil. El precio de simplificarlo es tremendamente alto.

A pesar de todo, animo al lector a formar parte de alguna causa solidaria, sea la que sea. De igual manera, también le aconsejo a tomarse un tiempo para decidir a quién va a entregar parte de su tiempo y dinero.



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