La decisión que salvó nuestro Fondo de Inversión

Nuestro Fondo de Inversión salvó un decisivo ‘’punto de partido’’ en marzo, durante la debacle bursátil más rápida de la historia. En este artículo explicaré como una decisión tomada después de varias reuniones de madrugada acabó salvando nuestro Fondo de Inversión.

Making a Trader
Making a Trader

Todo parecía preparado para afrontar un año a velocidad de crucero en enero del 2020. Habíamos cerrado un año 2019 excepcional y creíamos que estábamos preparados para dar un salto exponencial en los resultados de Blue Sky Investments nuestro Fondo de Inversión-. El año 2020 debía ser nuestro punto de inflexión. Queríamos pasar al siguiente nivel. Nuestro negocio estaba listo preparado para exigirle una marcha más.

Al menos así lo pensaba yo, cuando le comentaba a Rafael (Co-Fundador de Blue Sky Investments y makingatrader.com) paseando por la City de Londres lo bien que nos iría. Estaba seguro de ello. Esa mañana fría de febrero en Londres no lo sabía, pero estábamos a tan solo dos semanas de que un huracán destrozara los mercados financieros.

Lo que ocurrió a finales de febrero y marzo ya es historia. La caída más rápida en la historia de la Bolsa (incluso mayor que el famoso ‘’Crash del 29’’) sacudió los cimientos del capitalismo mundial. Parecía como si el Mundo se empeñara en hacernos creer que esta vez si, esta vez todo se iba al garete.

Al cabo de alguna semana después, reflexioné sobre como en 1987, en 2000, en 2008… también convenció a muchos economistas y gestores de muchos Fondos de Inversión de que todo se había ido al traste.

Al final, cuando todo pasa, la realidad es bien distinta. Cada día sale el sol, y cada día Amazon reparte millones de paquetes en todo el mundo, se realizan miles de compras en Walmart, se ven películas en Netflix y, como no, se hacen cientos de millones de consultas en Google.

El primer error, en diciembre del 2019

Lo cierto es que, meses más tarde, pensé en que todo parecía preparado para la llegada de la tormenta perfecta. El sentimiento de los inversores era, en líneas generales, puramente alcista. Parecía que nada ni nadie podía amargarnos la fiesta, ni siquiera Trump, por mucho que pareciese empeñarse en ello. El caldo de cultivo perfecto para una caída bursátil.

En diciembre del 2019 no lo sabía, pero estaba cometiendo –y hablo en primera personal porque este error fue únicamente mío- el primer gran error. Inconscientemente llegué a pensar que todo iría viento en popa como fue en 2019, a pesar de saber que vivir un año tan bueno en Bolsa como fue 2019 era algo excepcional. En ese tipo de errores es cuando uno echa en falta la experiencia, la cual yo no tuve y que, por doble error, tampoco supe escuchar las advertencias de mi socio. Una lección que nunca olvidaré.

Lo siguiente ya es historia. Un virus llegado desde China emergió como un enorme Cisne Negro que, de verdad pensaba, que se llevaría por delante nuestro Fondo de Inversión. Fueron unas semanas muy duras mentalmente.

Realmente fue difícil ver como todo nuestro trabajo parecía irse al garete. Al final, después de tantas semanas de continuas caídas, empezamos a pensar que nos equivocamos en la decisión de no vender nuestros mejores valores.

La frase que cambió el futuro de nuestro Fondo

Afortunadamente, ese pensamiento se desvaneció en pocos minutos. Me negaba a pensar que el mundo se fuera a acabar, que el capitalismo se iba a derrumbar y que el Mercado se hubiera vuelto completamente loco.

Al menos en el corto plazo sí se volvió loco, a día de hoy sigo sin encontrar una respuesta totalmente lógica por la cual la renta variable, el Oro y el dólar cayeron al mismo tiempo.

En ese momento fue cuando di forma a una frase que he venido repitiendo semana tras semana en nuestros análisis semanales: ‘’El Mercado puede ser muy irracional en el corto plazo pero siempre es racional en el largo plazo’’.

Cometimos errores. Quizás más de los que podía pensar en ese momento. Con el paso de los meses he ido pensando y escribiendo sobre ello en mis diarios personales. Tomar nota sobre los errores cometidos es el primer paso para aprovechar la oportunidad que el Mercado nos dio para seguir con vida en Bolsa. Francamente, durante esas semanas llegué a dudar de mi capacidad para gestionar parte de un Fondo de Inversión.

Hubiera sido francamente triste para mi, personalmente, que el Fondo de Inversión que en parte dirijo, hubiera ido a la quiebra por mi culpa. Pero, al final, opté por la más lógica de las conclusiones para tomar la decisión:

Si el Mercado ha sobrevivido a dos Guerras Mundiales, a una Guerra fría, a la crisis de deuda rusa, a la crisis del 1987, al estallido de la burbuja tecnológica, y a un derrumbe del sistema financiero y inmobiliario en el 2008… ¿De verdad el Mundo no podía aguantar una pandemia?

Bajo esa premisa, decidimos tomar la iniciativa de aguantar las naves. No íbamos a vender en mínimos de toda la década empresas que estaban liderando el crecimiento mundial. El mundo no valía en marzo un 50% menos de lo que valía en enero. Por supuesto, si esto hubiera sido así, yo ahora no estaría al mando de Blue Sky Investments y no estaría escribiendo este artículo. Al menos no en estos términos.

Sabíamos que no podíamos salvar todas las naves

El resistirse a vender valores como ACS, Naturgy o Freni Brembo hace que, todavía a día de hoy, tengamos esas posiciones en nuestro Fondo de Inversión. Este error estaba calculado.

Sabíamos que, inevitablemente, habría valores de nuestra cartera que tras un desplome del 40% no recuperarían con facilidad lo perdido. Al final, llegué a la conclusión de que no se puede salir de un problema ganando dinero.

Hemos pagado las consecuencias de un error, pero ha sido calderilla en comparación con lo que hubiéramos pagado de tomar la decisión errónea. Por lo cual, a día de hoy tenemos valores como Marriot International, ACS, Safran, Amadeus y Starbucks con una rentabilidad que oscila entre el -8% y el -40%.

Sin embargo, las buenas decisiones tomadas en el año 2019 salvaron las principales naves. Nuestra cartera estaba -y está- cargada de valores Nasdaq. Lo que ha pasado con la tecnología, también es ya historia. Nuevos máximos históricos registrados en la última sesión bursátil, lo que significa que en posiciones como Amazon o Alphabet acumulamos una rentabilidad superior al 55%.

Tengo muy claro que la tecnología no es una burbuja. Las ingentes cantidades de dinero que las tecnológicas ingresan año tras año justifican las crecientes cotizaciones en Bolsa.

Un año diferente, pero nunca perdido

Al final, el año no está siendo nada malo. De hecho, si no fuera por las enormes expectativas creadas a principios de año, diría que está siendo muy bueno. Estoy seguro de que vamos a cerrar el año con una rentabilidad parecida al año pasado. Por trabajo, desde luego, no será.

De hecho, y de acabar el año con una rentabilidad parecida a la actual, me daría por satisfecho después de la enorme lección que hemos aprendido. Nuestra operativa en el Fondo ha experimentado una mejora exponencial durante este año.

La vida -y la Bolsa- da muchas vueltas. Lo que hemos aprendido este año no se puede pagar con ningún tipo de cheque o dividendo. Blue Sky Investments es, a día de hoy, mucho más fuerte de lo que era en diciembre del 2019.

La Gran Lección

Si de algo me di cuenta en la Gran Caída Bursátil de este año fue la debilidad de cualquier técnica de análisis a la hora de gestioanr una tormenta de tal magnitud como la que pasamos.

La sensación de debilidad como inversor pasó por mi cabeza, y estoy seguro que por la de muchos inversores, incluso gestores de granes fondos. Y si esa sensación no pasó ni un solo momento por su cabeza, mala señal, porque casi la totalidad de los fondos de inversión sufrieron mucho durante esas trepidantes jornadas de caída tras caída. Por lo cual, de no ser así, es un síntoma de incompetencia.

Es cierto que, durante caídas tan salvajes como las que vivimos, usar el análisis técnico es como usar un tirachinas en una guerra. Algo parecido pasa con el value investing, aunque estos están cubiertos con su -acertada- forma de invertir a largo plazo. Eso fue al menos lo que pensé en su momento.

Cuando las cosas se pusieron feas, llegué a la conclusión que lo mejor era dejar pasar el huracán y hacer recuento de daños al acabar. En nuestro fondo teníamos en aquel entonces (y seguimos teniendo) acciones de enorme calidad como Amazon, Alphabet, LVMH, L’Óreal, Disney o Merck y, bajo ningún concepto se nos hubiera ocurrido la idea de vender todas esas compañías a precios de ganga.

Esta decisión, vista desde el presente, puede resultar obvia, pero en aquel momento cualquier decisión tenía muchos riesgos implícitos.

¿Alguien podía asegurarnos que estábamos tomando la decisión correcta?

Por supuesto que no. Al final, en ese tipo de decisiones, es cuando uno se empieza a conocer a si mismo. Créanme cuando les digo que se aprende más que leyendo cualquier libro.

¿Cuál era nuestro riesgo?

De habernos equivocado a la hora de tomar la decisión, y todas estas empresas hubieran ido un 50% más abajo, sencillamente hubiéramos dicho adiós a nuestro Fondo.

En aquel momento pensábamos que, de ser así, sencillamente hubiéramos tenido que aceptar un KO y batirnos en retirada. Estuvimos contra las cuerdas y esa sensación nunca se me olvidará.

Con el paso de los días, cuando todo pasó, cuando la tormenta despejó y el Sol volvió a salir, nos tocó hacer recuento de daños. Nos dimos cuenta que acertamos. Estábamos en lo correcto y habíamos salvado un importansimo punto de partido para el futuro de nuestro fondo. El mundo no se fue al traste. Por suerte.

Justo después de eso, todos nuestros esfuerzos estaban centrados en encontrar señales que nos alertaran de la llegada de la capitulación. Al final, una pequeña divergencia en el McClellan Oscilator abrió la caja de pandora, y tras un par de sesiones al alza, tuvimos claro que los soportes de la década no se habían roto.

Creo recordar que avisamos de esa primera señal en uno de los extensos análisis semanales que publicamos cada sábado. Al final, los bajistas no pudieron cambiar el rumbo del Mercado.


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