FC Barcelona: Una debacle más allá de lo deportivo

El Barcelona consumó ayer una de las mayores debacles deportivas del siglo. Algunos medios en España hablan de fin de ciclo y hacen hincapié en la necesidad de una revolución total del equipo. A día de hoy, el futuro del Barcelona corre un serio riesgo.

Al fin y al cabo, un equipo de fútbol no deja de ser una empresa. Como tal, se debe gestionar de la manera correcta. Claro está que una buena gestión financiera no puede ganar un determinado partido, o no puede meter ese penalti tan importante para el equipo. Sin embargo, si puede dar la estabilidad necesaria para poder sobrellevar de la mejor manera posible los malos momentos deportivos, que al final se acaban convirtiendo en malos momentos financieros.

Con todo esto sobre la mesa, el Barcelona tiene varios problemas muy graves, y algunos de difícil solución. Tiene una de las plantillas más caras del mundo, con unos suelos extratosfericos que ni tan solo son superados por los petrodólares del PSG o Manchester City, con una deuda cada vez más creciente, unos futbolistas que cada vez valen menos dinero, y con la marca ‘’FC Barcelona’’ en horas bajas.

El hecho de que la marca ‘’FC Barcelona’’ haya perdido valor los últimos años está afectando al poder de negociación que tiene el equipo frente a potenciales contratos publicitarios.

Sin embargo, el equipo ha gastado más de 900 millones de euros en los últimos 10 años. Por todo esto, el Barcelona es a día de hoy un equipo sin ahorros para paliar una potencial crisis económica, con unos activos cada vez con menor valor… y con una deuda cada vez más alta, debido a los intereses acumulados y al hecho de que el equipo no está parando de fichar.

¿Es realista pensar en una revolución total en el Barcelona?

No, no lo es. La economía del equipo no permite al Barcelona rescindir contratos de 12-13 jugadores y, en caso de venderlos, debería aceptar ofertas muy a la baja, incluso de su valor actual, el cual cada vez es más bajo.

Sin embargo, aquí no acaba el problema. El contexto actual de debilidad económica hace que los equipos se muestren reticentes a realizar fichajes de enormes cantidades de dinero. Esto supone un obstáculo más para los equipos que necesitan vender… y les da una oportunidad de oro a los equipos que tengan dinero para fichar.

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En el improbable caso de que se pudieran desprender de esos 12-13 jugadores, un equipo de la categoría del Barcelona necesitaría fichajes de primer nivel para mantener un nivel competitivo alto y seguir estando en el TOP de contratos publicitarios. Se necesitaría una inversión adicional de unos 600 millones de euros para traer a 12 jugadores de primer nivel. Algo totalmente inasumible para un equipo que también está inmerso en la renovación del Camp Nou.

¿Vender a Messi sería una buena opción?

Ningún equipo en el mundo va a pagar más de 150 millones por un jugador de más de 32 años, con un sueldo bruto de 50 millones de euros y con una nula experiencia fuera del Barcelona y de la selección argentina. El riesgo es elevado y, como comentaba, no es el momento de grandes fichajes.

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Así pues, la opción más realista para el equipo es desprenderse del jugador y dejar de pagar 100 millones de euros por mantenerle en el equipo. Recordemos que se pagan impuestos por los contratos, más allá de la nomina neta.

¿Seria algo positivo deportivamente? Está claro que no. Estamos hablando del jugador más determinante en la historia del Barcelona. Sin embargo, da la sensación de que Messi está ahogando financieramente hablando al equipo.

Un camino difícil de tomar

Aunque pueda parecer raro, el problema no es deportivo. Perder 2-8 en la Champions League te pone en el foco mundial, eso está claro. Sin embargo, equipos como el Real Madrid han pasado por rachas muy malas deportivamente hablando, pero siempre han tenido una estabilidad financiera.

Recordemos que el Real Madrid perdió 5-0, 2-6 y 4-0 contra el Barcelona. Las derrotas abultadas contra el eterno rival fueron algo habitual durante varios años. Sin embargo, ahí quedo todo. Solo era un partido. El futuro del equipo nunca corrió peligro. Llegaba el verano, y el Real Madrid se reforzaba -con menor o mayor acierto- pero siempre con un gasto responsable.

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El problema financiero es mucho peor que el deportivo. Al final, el Barcelona tiene jugadores de enorme talla mundial y, con un simple cambio de entrenador, los resultados podrían mejorar considerablemente. El problema viene cuando los jugadores tienen un potencial negociador que el propio club. Debido a esto, tenemos un equipo lleno de viejas glorias pero con sueldos extratosféricos.

En definitiva, la transición no va a ser fácil. Darle la vuelta a la situación de manera responsable podría llevar fácilmente de 3 a 4 años. La prioridad a día de hoy no debe ser deportiva, debe ser económica.

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