Goldman Sachs: El trabajo de Dios

Goldman Sachs, fundado en 1869, ha tenido una enorme influencia en la cúpula presidencial del gobierno de los Estados Unidos y en los principales acontecimientos del planeta durante décadas. Hoy en día, a pesar de la deriva en la que está inmersa la industria bancaria, sigue teniendo un enorme poder sobre el rumbo del mundo.

La vida desde los altos del cuartel de general de Goldman Sachs se ve de otra manera. Al menos así lo cuentan los que han tenido el honor de estar allí. Las obras, los coches o el bullicio de la gente parecen muy lejanos desde allí arriba. Hasta cierto punto, cuentan que sienten el poder de controlar cada una de las vidas que se mueven por allí abajo, directa o indirectamente.

Cuando uno entra en los vestíbulos de Goldman Sachs, no encuentra un solo letrero que le recuerde que está en la entrada de la sede del banco más importante del mundo. En la calle Oeste en el bajo Manhattan, se ha decidido el rumbo del mundo durante más de 100 años.

Vistas desde la sede de Goldman Sachs

Podría parecer que el vestíbulo está lleno de lujos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: las salas de los pisos son pulcras, sin excesos. Al menos más allá del lujo que supone tener las vistas frente a la Estatua de la Libertad y del Empire State. Es como sí, de alguna manera, reflejara el verdadero sino de la banca en los últimos 100 años.

El Cuartel General de Goldman Sachs

Justo al acabar la calma, empieza lo que de verdad es Goldman Sachs. En los pisos más bajos del edificio se encuentran seis plantas de repletas de traders. Cada una de estas plantas tiene un tamaño similar al de un campo de fútbol.

En estas interminables hileras de brokers con triples pantallas dan ordenes de comprar y vender todo tipo de activos. Desde el trigo y petróleo que consumimos hasta los valores que los inversores tenemos en nuestra cartera de acciones.

A pesar de lo que pueda parecer, la vestimenta en las tripas de Goldman Sachs es informal. De hecho, y esto si que suele sorprender, casi el 70% de la plantilla del banco son millennials.

’Goldman Sachs no solo gobierna Estados Unidos, también gobierna el mundo’’

Palabras de varios presidentes de los Estados Unidos

Desgraciadamente para algunos de ellos, el 10% de los que tengan el balance de ganancias anual más pobre, serán expulsados del banco. Trabajar en Goldman Sachs no es nada fácil, la tasa de aceptación es del 3%, algo más baja que en Harvard.

La vida de los llamados goldmanianos no es fácil. En el banco de inversión más poderoso de la historia, en el mismo banco que paga mejores sueldos que Wall Street, también se sufre la mayor tasa de divorcios. Algunos de los motivos son, según palabras de extrabajadores, las inhumanas jornadas de trabajo y la extrema presión a la que están continuamente sometidos.

Edificio de Goldman Sachs en Nueva York

De ello se explica que, también según sus trabajadores, no haya lugar en todo el planeta donde los tentáculos de Goldman Sachs no lleguen y que no haya un solo gobierno en todo el mundo que se atreva a ignorarlos.

El pulso que Trump perdió contra Goldman Sachs

En casi la totalidad de los Gobiernos de Estados Unidos, incluso mucho antes desde que se comenzara a utilizar al capitalismo como modelo económico tras la II Guerra Mundial, siempre ha habido al menos un hombre de Goldman Sachs es algún cargo de poder del gobierno.

Esta situación, como no podía ser de otra manera, es conocida por Donald Trump. De hecho, en la campaña electoral frente a Hillary Clinton, la acusó abiertamente de ‘’trabajar para Goldman Sachs’’. 

Donald Trump con Gary Cohn

Trump se mostró muy beligerante contra el banco en la campaña. Sin embargo, al poco de llegar a la presidencia, describió a Gary Cohn -hombre fuerte de Goldman Sachs- como un verdadero genio. Finalmente, Trump colocó en puestos del gobierno a hombres fuertes de Goldman Sachs.

Gary Cohn era en aquel entonces el número dos del banco. Ese mismo hombre, acabó siendo el jefe del Consejo Económico de la Casa Blanca (previa indemnización al banco de 125 millones de dólares). Steve Mnuchin, un conocido inversor del banco, fue elegido secretario del Tesoro y Steve Bannon, consejero de Trump y miembro del Consejo de Seguridad Nacional, también es un hombre Goldman.

Trump puede parecer loco, o quizás lo sea, pero necesitaba convencer a los grandes de Wall Street de que no lo era. Para conseguirlo, la manera más rápida que encontró es contratar a varios hombres de Goldman Sachs que pudieran supervisar de cerca su actuación en la presidencia.

Por ese motivo, por muchas locuras que parece cometer Donald Trump, al final la sangre nunca llega al rio. Siempre hay un ‘’goldmaniano’’ poniendo las cosas en orden.

Hay rumores que dicen que, hasta cierto punto, a Trump le gusta la idea de que todos esos tipos que en la vida normal no hubiesen querido hacer negocios con el, ahora estén en su gabinete.

Goldman Sachs: El poder en la sombra

La figura del banco ha sido elevada con el paso de las décadas a  la categoría de mito. Se le ha conocido a lo largo de los años como el ‘’Gran Calamar Vampírico’’, ‘’El Guardían de Wall Street’’ o ‘’El poder en la Sombra’’. Muy pocos bancos tienen el dudoso honor de tener apodos tan tenebrosos.

A pesar de todos estos mitos, Goldman Sachs no lidera la banca de inversión en Estados Unidos. El primero de esta lista es JP Morgan, otro gigante, pero con menos influencia sobre el terreno político. Ningún hombre de JP Morgan aparece tanto en las criticas de las campañas electorales y en los carteles de las manifestaciones anticapitalistas.

Sede de JP Morgan

Es común ver a banqueros en puestos de política económica, pero Goldman es el gran símbolo de la influencia del poder financiero en la política en EE UU.

Es curiosa la forma en que, a pesar de deshacerse en críticas hacia el banco, Goldman Sachs ha puesto mas hombres en el gabinete de Trump que en cualquier otro gobierno.

A los mencionados anteriormente, se suman a Jay Clayton (abogado de Goldman Sachs) como presidente de la SEC (supervisor de la Bolsa de Nueva York) y a Dina Powell como asesora presidencial.

Hay quien escribió en estos primeros días de 2017 que Goldman Sachs volvía a Washington.

¿Pero alguna vez se fue? Desde hace un siglo, Gobiernos tanto conservadores como demócratas han abrazado la fe de la institución fundada en 1869 por un judío alemán llamado Marcus Goldman que había llegado dos décadas antes a Estados Unidos y empezado como comerciante de ropa (Sachs es el apellido del yerno con el que se asoció).

Los hombres de Goldman que marcaron diferencia

Henry Goldman, hijo del fundador, asesoró en la creación de la Reserva Federal en 1913. En la Segunga Guerra Mundial, Franklin Roosevelt fichó al primer ejecutivo del banco Sidney J.Weinberg para su Consejo de Producción de Guerra.

Weinberg ‘’Mister Wall Street’’, uno de los personajes más legandarios de Goldman, colaboró también con Eisenhower y Johson. John Whitehead, socio y copresidente, sirvió como secretario del Estado con Reagan.

Rober Rubin, fue jefe del Tesoro de Clinton. Además, George Bush fichó al goldmaniano Stephen Friedman para el Consejo Económico y a Herny Paulson para el Tesoso. En cuanto a Europa, el expresidente del BCE, Mario Draghi, también es un ‘’hombre goldman’’.

Un enorme servicio al Estados Unidos

Tras el aumento de las criticas durante los últimos años, desde la cúpula de Goldman Sachs han descrito el salto del banco a la política como un último acto de servicio a la sociedad americana por parte de quienes ya han amasado una considerable fortuna.

“Un gran calamar vampiro envuelto en la cara de la humanidad, metiendo inexorablemente su embudo de sangre en cualquier cosa que huela a dinero”

William Cohan

Cuando se cruza la puerta giratoria en sentido inverso, en retorno a la sociedad, es más difícil de vislumbrar ‘’este servicio a la sociedad’’.

Este clima de opinión tan beligerante de la opinión publica contra el banco fue enormemente alimentado tras la crisis del 2008. En aquel entonces, era muy comunes los chistes en los late night shows sobre el banco.

Lo cierto es que Blankfein, capitán general del banco en aquel entonces, no estuvo muy acertado cuando aseguró que ‘’Goldman Sachs está haciendo el trabajo de Dios’’.

Goldman Sachs: Un banco con futuro

En un mundo cada vez más dominado por las tecnológicas como Amazon, Google o Facebook, a Goldman Sachs le gusta la idea de presentarse cada vez más como firma tecnológica y cada vez menos banco.

De ello se explica que casi la totalidad de los nuevos empleados del banco sean ingenieros informáticos y cada vez menos economistas y expertos en banca.

Wall Street

La regulación que vino tras la crisis económica de 2008 empezó a hacer más difícil el negocio a todo el sector bancario, tachados desde entonces como los culpables de todos los malos de este siglo.

Lo cierto es que los ingresos de Goldman Sachs son a día de un alrededor de un 30% inferiores al 2009, en parte por las dificultades para creer en un entorno de debilidad bancaria.

A pesar de todo, Goldman Sachs sigue siendo una institución increíblemente poderosa en los hilos que mueven el mundo. El corazón del banco sigue siendo la negociación de valores… y de influencias políticas.

Deja una respuesta