¿De verdad tiene razón el taxi?

Después de seguir durante las últimas semanas el conflicto entre las ya famosas VTC y el sector del Taxi, hay varias preguntas que se me vienen a la cabeza. La primera y más importante es…

¿Quién tiene razón?

Una pregunta tan sencilla como difícil de responder. Hay quienes apelan a la libertad de elección por parte del cliente, este tipo de opinión se refunda en que las VTC se han implantado con éxito en países como Estados Unidos. Otros en cambio, hablan de que es una injusticia para el gremio del taxi… pero al reflejar la opinión de los que defienden la prohibición de las VTC se me viene a la mente otra pregunta: ¿Los gremios no son propios del siglo pasado? En caso de qué la respuesta sea afirmativa… ¿Por qué el cliente debe estar restringido a una única opción a la hora de elegir su medio de transporte?

Otros en cambio, hablan de que es una injusticia para el gremio del taxi… pero al reflejar la opinión de los que defienden la prohibición de las VTC se me viene a la mente otra pregunta: ¿Los gremios no son propios del siglo pasado? En caso de qué la respuesta sea afirmativa… ¿Por qué el cliente debe estar restringido a una única opción a la hora de elegir su medio de transporte?

Como cliente, a mi sí me gustaría poder elegir mi forma de moverme por la ciudad

En cuanto a los líderes sindicales que han venido encabezando las huelgas, poco bueno se puede señalar de su trayectoria: denuncias por violencia, delincuencia y unas formas del todo groseras a la hora de defender su postura. Esto puede parecer algo poco importante, pero la realidad es que la imagen del sector en su totalidad se ha visto gravemente afectada a los ojos de los turistas, e incluso de los propios residentes de las ciudades.

Por otra parte, en medio de toda esta »guerra», parece que de momento solo hay un ganador. Uber y Cabify han multiplicado sus descargas en Play Store y Apple Store. Además, han venido aumentando en una media cercana al 10% sus peticiones de clientes.

El mismo problema en el sector turístico

Hace varias semanas hablé sobre las vergüenzas del sector hotelero, aquellos que utilizan sus vínculos con la política para proteger un monopolio el cual lleva años intentando proteger un nicho de mercado frente a las nuevas opciones como Airbnb. En este caso, estamos ante el mismo problema, un sector que desde su creación ha vivido bajo el amparo del Estado castigando a los clientes con precios desorbitados y un servicio cuanto menos mejorable.

Durante los últimos meses, especialmente promovido por los medios de comunicación, hemos sido testigos de las constantes huelgas, agresiones y demás locuras por parte (no voy a entrar en el número de taxistas que han apoyado la forma en la que se ha desarrollado la huelga) del sector del taxi. El motivo, según comentan entre gritos y demás vulgaridades, es que »les quitan el trabajo». Resumiendo, quieren seguir con sus privilegios a costa de los clientes.

Cualquiera puede pensar que están en su legítimo derecho de hacer huelga, eso es verdad, aunque las huelgas son para los empleados, no para los autónomos. Y si, los taxistas no son empleados, son empresarios-autónomos que no tienen el derecho a colapsar carreteras… ¿Imaginan que saliéramos todos los inversores a colapsar autopistas y entradas a aeropuertos quejándonos por los impuestos a la hora de operar?

Las VTC pagan impuestos, como cualquier empresa

Otro mantra fácilmente desmontable es el referente a que las empresas como Uber o Cabify no pagan impuestos. Eso es rotundamente falso. De hecho, cuantitaviamente pagan muchos más que todo el sector. No solo pagan los impuestos referentes al servicio en sí, también pagan aquellos inherentes a la propia empresa.

Aunque… vayamos más allá… ¿Sabíais que casi la mitad de las licencias de VTC las compraron los propios taxistas para especular con ellas? Entonces… ¿Podríamos decir que ellos mismos se han cavado su propia tumba?

La dura realidad

La realidad pocas veces no es dolorosa, y en el caso de los taxistas no es para menos. Tienen la fama hacer trampas, cobrar de más dando incomprensibles vueltas a la ciudad e incluso por trucar los taxímetros. Ahora ven temblar su monopolio ante un servicio que ofrece un servio de más calidad y moderno.

Muchos taxistas se han gastado alrededor de 150.000€ en una licencia y ahora se están dando cuenta de que su inversión no va a ser rentable. Una ruina completa. Sin embargo, los demás ciudadanos no tenemos razón para pagar sus inversiones fallidas, de la misma forma que un cliente que solía ir a un centro comercial, no se responsabiliza en caso de que simplemente fracase.

De hecho, en este caso, no es culpa de nadie excepto de ellos mismos. El sector no se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos. Tal vez deberían echar la culpa al Estado y no a la competencia.

El gran negocio de las licencias

A pesar de lo que quieran vender, transferir una licencia de Taxi en cualquier ayuntamiento de España cuesta alrededor de 5.000€, sin embargo, aquellos que tanto hablan de los horrores de la especulación, las llegan a revender por 200.000€.

Un monopolio incomprensible

¿Alguien se imagina a los fabricantes de velas montando una huelga quejándose por las instalaciones eléctricas? ¿O a los fabricantes de carruajes haciendo lo propio por los coches? No, ¿verdad?. Es justo lo que pasa en este caso, un sector que ve como su negocio se queda cada vez más anticuado, montan una huelga para defender sus privilegios respecto a otras empresas. Una completa locura.

Uber y Cabify: el futuro de la movilidad urbana

Después de alguna que otra experiencia utilizando el servicio de Uber/Cabify y de Taxi, pude comprobar que hay varias diferencias que son decisivas a la hora de decantarme entre un y otro servicio. Lo cierto es que no va más allá de varios detalles muy importantes, como la modernidad de sus aplicaciones móviles, el hecho de poder conocer el importe del trayecto incluso antes de elegirlo o simplemente la limpieza de los coches. Sin lugar a dudas, el futuro está en sus manos.

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