LVMH: El gigante del lujo

LVMH se ha convertido con el paso de los años en el buque insignia de la industria del lujo y en una de las empresas más valiosas de Europa. Es una de las mejores inversiones a largo plazo que cualquier inversor puede realizar en el viejo continente.

Dicen que Bernard Arnault, propietario de LVMH y el hombre más rico de Europa, pasa largas horas planeando el futuro de su imperio del lujo en su oficina del noveno piso de la Avenida Montaigne, en París.

Es precisamente la capacidad de trabajo y la poca facilidad para rendirse lo que han hecho que un hombre de 71 años, siendo desde hace décadas multimillonario, se sienta igual de comprometido con su armada de más de 70 marcas, desde Fendi hasta Dior. Todas ellas duramente golpeadas por la crisis del coronavirus.

La riqueza de Arnault se redujo considerablemente tras la debacle bursátil más rápida de la historia en este mes de marzo. El sector del lujo, capitaneado por LVMH, sufrió una caída de más del 15%.

A casi la totalidad de las personas del planeta le habría afectado ver reducida su fortuna en más de 30.000 millones de dólares, pero no a Arnault, no a un hombre que tiene más de 50 años de negocio a sus espaldas.

Así pues, cada mañana se dirige a su oficina dispuesto a dar lo mejor de sí para conseguir adquisiciones de éxito y continuar varios proyectos faraónicos que tiene en camino. Su prioridad ahora mismo es reabrir las fábricas y las boutiques en mitad de una crisis económica y sanitaria.

Bernard Arnault: El líder de LVMH

Las capacidades de Arnault han deslumbrado -y escandalizado- al mundo de los negocios franceses desde la década de los 80. Su forma de convertir la artesanía de las marcas más antiguas de Europa en una máquina de hacer dinero no pasó desapercibida entre la élite francesa.

Bernard Arnault

El negocio de LVMH es sólido, muy sólido. Analistas de Bloomberg estiman que su buque insignia, Louis Vuitton, tiene un margen de beneficio de más del 45%. Casi el mismo que otros productos de su propiedad como el cognac Hennessy y el champán Dom Perignon. Si embargo, la rentabilidad de todos estos negocios se ha visto duramente reducida tras la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial.

No es para menos, la mayoría de las boutiques de moda de LVMH han tenido que cerrar durante un mes, ocasionando miles de millones en ingresos perdidos en su división más rentable. Ya no hay fiestas, conciertos ni clubes nocturnos que compren al fabricante de una quinta parte del champán del planeta. De igual manera, tampoco se vuelve necesario utilizar el perfume J’adore Dior.

Sin embargo, y en mitad de una pandemia, LVMH está dispuesto a pagar 16.000 millones por Tiffany & Co. Será la adquisición más grande en la industria del lujo. Arnault rechaza cualquier idea de retirar la oferta o de renegociar el precio. ¿Por qué?

La estrategia de LVMH

Parece difícil de explicar el motivo por el cual LVMH, en mitad de la mayor caída de ingresos de su historia, y en medio de una pandemia, mantiene sus intenciones de desembolsar más de 15.000 millones de dólares para adquirir al gigante de la joyería de USA.

«Podrías dividir a los principales multimillonarios del mundo en gerentes de riesgos altamente exitosos y tomadores de riesgos altamente exitosos; Arnault es un tomador de riesgos muy exitoso»

Pauline Brown

Precisamente esa es la estrategia: invertir más, para ganar más, y volver a invertir aún más.

Bernard Arnault es conocido por hacer fuertes inversiones en tiempos de crisis cuando sus competidores están demasiado debilitados y temorosos para luchar contra el.

En la crisis de los 2000, le arrebató a Prada la participación en su nueva marca Fendi. También fue en la época de los 2000 cuando lanzó el primer emporio de comercio electrónico de lujo. Además, también construyó en Tokio la que hasta entonces era la tienda más grande de LVMH.

Cuando Arnault siente que una inversión es rentable a largo plazo, no duda es exprimir al máximo las capacidades de su negocio para llevar la inversión adelante.

Chanel y Gucci: Máxima competencia

En su estrategia de gastar mucho para ganar aún más, LVMH ha iniciado una guerra contra Chanel y Gucci. Cada año, cientos de invitados viajan a desfiles de todo el mundo con todos los gastos pagados por LVMH, alojándose en hoteles de lujo como el du Cap-Eden-Roc de la Riviera Francesa o el Mamounia de Marrakech. Con el paso de los años esta extravagancia ha servido para reforzar el prestigio de las marcas de Arnault.

Esta exitosa estrategia se ha trasladado también al comportamiento de LVMH en Bolsa. Las acciones de la compañía han tenido mejores resultados que las de Gucci y Kering. Las acciones han tenido una rentabilidad infinitamente mejor que las del relojero Richemont, que han caído un 30%.

LVMH en Bolsa

Los jugosos márgenes de beneficio y su efectivo en caja de más de 9.000 millones hacen que la marca tenga flexibilidad para salir aún más reforzada de cada crisis económica, pudiendo invertir en su expansión a un coste más bajo que en tiempos de bonanza económica.

Es precisamente esa orientación al largo plazo la que nos atrajo para incorporar a LVMH a nuestra cartera de años vista.

El futuro inmediato de LVMH

Con unas perspectivas de turismo aún en el aire, LVMH se prepara para convertir los grandes almacenes Samaritaine en París como un centro comercial libre de impuestos y un hotel de lujo. Esta inversión está teniendo un coste de más de 1.000 millones.

La caída en los beneficios será un hecho. LVMH se está preparando para que las ganancias vuelvan cuanto antes y para ello será necesario recortar en personal y otros gastos con margen para reducir. Esta estrategia de reducción de costes ya ha empezado en Sephora, despidiendo a más de 3.000 trabajadores.

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Aún así, con sus 9.000 millones en caja y con uno números de ventas que ya muestran brotes verdes en China, LVMH aumentará su inversión en adquisiciones de empresas durante la crisis. Sus siguientes objetivos son los proveedores altamente especializados y el sector inmobiliario de lujo.

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