Netflix: Progresismo barato… y malos resultados

Los resultados de Netflix fueron especialmente negativos. Por primera vez, la compañía no solo no ha ganado suscriptores… sino que los ha perdido. Es solo la consecuencia de una amplia serie de malas decisiones que han empujado a miles de clientes a cancelar sus suscripciones. Analizamos las casusas de la debacle y la posiblidad de invertir en el valor.

Netflix

Netflix comenzaba su comunicado de una forma demoledora: «Compañeros accionistas, el crecimiento de nuestros ingresos se ha desacelerado considerablemente como muestran nuestros resultados y el pronóstico a continuación».

Los ingresos esperados eran de 7940M frente a los 7870M presentados por la compañía. Seguidamente, anunciaba que había perdido 200.000 suscriptores, y que su estimación era perder 2 millones más en el próximo trimestre.

El valor se desplomaba un 25% en el post Mercado, arrastrando a Disney con un -4% y Roku con un -7,7%.

La pérdida de suscriptores ha superado la previsión más pesimista del Mercado. Además de todo esto, Netflix estima que más allá de los 222 millones de hogares suscritos, casi 100 millones más acceden a la plataforma de forma gratuita gracias a cuentas compartidas. Esto lógicamente impide a la compañía crecer en ciertos mercados.

Más allá de los números: El progresismo barato ofrecido por Netflix

Hagamos un pequeño paréntesis antes de seguir con el análisis de los resultados.

Entre otras explicaciones a lo sucedido en Netflix podríamos encontrar la evidente deriva que el propio Elon Musk categoriza como ‘’The Woke Mind Virus’’. Lo que en español y de forma más extensa podríamos entender como una suerte de progresismo y moralismo barato que ha llevado a la empresa a convertir sus series y películas en aburridas lecciones de moralidad.

Por ejemplo, generando de forma continua un aburrido juego de diálogos en el que a menudo se mezclan los movimientos LGBTB y Black Lives Matter con temáticas que sencillamente no vienen a cuento.

Quizás, este problema viene del error de pensar que las corrientes de pensamiento en las redes sociales son las mismas que en la vida real. Eso evidentemente no es así y solo un estúpido que vive inmerso en la cuna woke americana puede obviarlo.

Tal vez al cliente le canse cada vez más que el simple hecho de ponerse a ver una película o serie acabe derivando en una serie de lecciones morales que de forma continua le quieren inculcar a través de un contenido cada vez más mediocre.

El problema que ellos generan es totalmente estúpido. A la gente no le molesta que el protagonista de una serie sea negro, asiático u homosexual, lo que de verdad se hace tedioso es que el personaje esté diseñado para mostrar una falsa moralidad que únicamente consigue desnaturalizar al personaje. Es, de alguna manera, una especie de propaganda política. Claro está que esto es solo una opinión.

¿Podemos aprovechar el momento para invertir en el valor?

Muchos inversores muestran a través de Twitter y demás redes sociales sus intenciones de tomar posiciones en Netflix aprovechando que el valor cotiza a niveles del año 2019. Estoy seguro de que muchos lo harán impulsados por el buen nombre que todavía tiene la compañía.

En nuestra opinión, no parece buena idea tomar posiciones en una empresa que ha anunciado que su crecimiento se ha frenado completamente. Debemos de tener en cuenta que, como empresa growth, Netflix cotizaba -y posiblemente lo siga haciendo- a múltiplos altamente elevados. Es decir, no estamos hablando de una empresa como Procter & Gamble, Walmart o CocaCola. Si el crecimiento se para, el valor de la acción desaparece.

Años atrás, concretamente en 2020, si bien nos hacíamos eco de las bondades de Netflix, también mostrábamos nuestras dudas sobre el crecimiento que la acción estaba descontando.

En aquel momento ya hablábamos del nacimiento de Disney Plus, del crecimiento de Prime Video y del riesgo que suponía aceptar altos ratios de endeudamiento para seguir generando contenido… con la nula seguridad de que la inversión en ese contenido fuera fructífera, como desgraciadamente ha acabado siendo.

Puedes ver el análisis que hacíamos de Netflix en 2020

La competencia de Netflix no se reduce a Disney o Prime Video

Es algo lógico pensar que a Netflix, en pocas palabras, le han comido la tostada y esta no ha sabido aprovechar su posición dominante en el Mercado como otras empresas en su día si supieron hacer como McDonalds o Coca-Cola.

Así pues, debemos entender que el hecho de que la acción haya caído no siempre significa que estemos ante una buena oportunidad de compra. Hay empresas que han sido penalizadas tras las fuertes subidas de 2020 pero cuyo crecimiento y potencial se mantiene. No es el caso de Netflix.

De hecho, a la hora de analizar la mala situación de Netflix no debemos enfocarnos únicamente en el crecimiento de otros servicios como Disney, HBO o Amazon Prime Video.

Es decir. Teniendo en cuenta que la cantidad de tiempo destinado al ‘’ocio’’ por parte del cliente es limitado, Netflix no solo lucha con su competencia más cercana, también lo hace con otras alternativas de entretenimiento como los videojuegos (XBOX Game Pass de Microsoft), con la visualización de deportes, o simplemente con el hecho de salir a hacer deporte al exterior una vez finalizada la pandemia.

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