Petróleo y Reserva Federal: Trampas al solitario

Estamos en un periodo de calma tensa en la guerra del petróleo tras el acuerdo para el recorte de la producción. Se trata de una rebaja histórica de la producción, no hay precedentes de un mayor intento por estabilizar el precio del crudo. El contexto en el que estamos es complicado: bonos subiendo… y el riesgo ascendente lo sigue cubriendo la Reserva Federal.

Al fin llegó el acuerdo. Lo cierto es que, además de la crisis del covid19, la crisis ascendente en el precio del petróleo ha ayudado a la debacle bursátil que hemos vivido –y contado en nuestro hilo de artículos-. Por suerte para los alcistas, la OPEP+ ha llegado a un acuerdo ya descontado por los Mercados para reducir la producción de petróleo durante los próximos meses.

Petróleo: Recorte insuficiente pero necesario

El recorte no acaba de ser el esperado por los inversores, pero no está mal. A estas alturas poco podemos exigir. Se trata de una reducción de unos 10 millones de barriles diarios, aunque en realidad se estima que sean unos 9,7 millones debido a las reticencias de México. La buena noticia es que Estados Unidos se encargará de parte de la reducción que teóricamente pertenecía a México y, como añadido, colaborará para incorporar a Canadá y demás países productores en el acuerdo.

En el gráfico que vemos a continuación se muestra la relación entre la producción y consumo de petróleo a nivel mundial según la encuesta de la EIA a día 7 de abril.

Este acuerdo para recortar la producción de petróleo es histórico por dos razones. La primera razón por el enorme volumen de petróleo que se dejará de recortar y la segunda razón es por la difícil coordinación que se ha dado entre los productores, en especial Rusia y Arabia Saudí. La presión de la Administración Trump ha sido fundamental.

Objetivo: Estabilizar el barril de petróleo

El objetivo en líneas generales es básico. Se busca la estabilización del precio del petróleo para que la extracción del crudo siga siendo rentable. Por otra parte, se dice que los productores del famoso fracking no pueden mantener un precio del WTI por debajo de los 50 dólares. Esto significaría que, a día de hoy, están extrayendo petróleo a perdidas. De hecho, ya se ha cobrado la primera compañía que ha quebrado a raíz de esto.

Para hacernos una idea de la dimensión de esta situación, la demanda de barriles diarios rondaba los 100 millones antes de la pandemia. Ahora, con la economía mundial casi paralizada, la demanda se ha reducido a los 87 MBD (Millones barriles diarios).

A continuación, vemos la cotización sobre el crudo ligero de Estados Unidos desde principios de año (YTD).

Como podemos ver en el gráfico, el barril de petróleo no consigue remontar pese a los niveles de sobreventa en los que se encuentra. Si que parece que está formando cierto suelo en los niveles actuales, lo que nos podría llevar a ver rebotes en el corto plazo.

Una situación complicada

De este contexto sumamente complicado extraemos dos conclusiones. La primera conclusión es que los ingresos de la industria oil and gas se van a ver reducidos. También se verán reducidos los ingresos de los países que mantienen la base de su economía en función del precio del petróleo, como por ejemplo Arabia Saudí. Aunque también encontramos ciudades europeas como es el caso de Bergen y Oslo en Noruega. Puedes ver el especial que hicimos sobre la forma de gestionar el crudo en Noruega pinchando aquí.

La segunda conclusión es que la intervención de la Reserva Federal para reducir el fuerte repunte en los spreads ha resultado fundamental de cara a proteger al sector energético. La liquidez no va a faltar para estas empresas, ya sea en forma de crédito o bajo la ampliación de los programas de compras vía ETF.

Lejos de desaparecer, el riesgo de default sigue aumentando. La capacidad de pagó está sufriendo como nunc antes por la fuerte caída de ingresos. La liquidez a día de hoy es una auténtica joya.

Una intervención inevitable

Así pues, que la Reserva Federal tenga que volver a intervenir actuando como cortafuegos es casi inevitable. Debemos de tener en cuenta que este comportamiento no va a ser exclusivo de la FED, el resto de Bancos Centrales actuarán igual, aumentando si hace falta su balance a niveles nunca antes visto.

Es así. Es objetivamente una estupidez ir en contra de lo que será el devenir del Mercado si los bancos centrales quieren que esto siga subiendo. Sabemos que, si la economía no arranca, tarde o temprano los precios de las cotizaciones reflejarán los precios reales a medida que los Bancos Centrales llenen sus balances con activos de poca calidad. Sin embargo, no podemos ir en contra de ellos. No vamos a nadar contracorriente. Ya dicen que, ‘’Don’t Fight the Fed’’.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Rafael

    Un artículo muy esclarecedor y educativo!

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