Superliga: Una lógica y necesaria evolución

La Superliga representa la lógica evolución que necesita un fútbol venido a menos en los últimos años por su escaso margen de competitividad a la hora de plantar cara a las nuevas plataformas streaming.

El proyecto liderado por Florentino Pérez y Joel Glazer es algo necesario para mantener el fútbol a largo plazo. Así lo entendieron los inversores de los equipos que cotizan en Bolsa, con subidas superiores al 10% entre los equipos fundadores como la Juventus y el Manchester United.

Javier Tebas -presidente de La Liga- comentaba hace varios meses la problemática a la que se enfrenta el fútbol español de cara a atraer y mantener a la audiencia. Acertadamente en aquel momento –no tanto en el actual– afirmó que la verdadera competencia de La Liga no es ni la Premier League ni la Serie A. El problema era, y sigue siendo, las plataformas de streaming como Netflix, Disney Plus o Twitch.

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Con todo esto sobre la mesa, parece lógico pensar que aquellos que más aportan al negocio, quieran llevarse la parte que les corresponde. Quién más genera, más debe recibir. A nadie se le escapa que equipos como Getafe, Cádiz, Valladolid o Eibar reciben mucho más de lo que generan. Con los sentimientos de los clubes no se pagan las nóminas… ni la suscripción a Movistar.

Sin los equipos grandes, los pequeños no son nadie. Al menos económicamente hablando. Por tanto, podríamos entender a estos equipos menores como una especie de parásitos que se benefician de unos derechos televisivos que, sin los equipos grandes, sencillamente no podrían ni soñar con ellos. Esa es la realidad.

Sin los grandes, no son nadie

Por otra parte, en este camino hacia un fútbol realmente rentable para los que generan dinero, se han abierto las costuras a ciertos movimientos manifiestamente en contra del conocido como fútbol moderno.

‘’Against Modern Football. No nos importa el Barcelona o el Madrid»… pero no queremos que se vayan porque sin ellos el fútbol se muere. ¿Acaso con la salida de los grandes no seguirá habiendo partidos de Tercera División? Tal vez es que, realmente, ese fútbol nunca importó. Al menos a la mayoría de la audiencia. Nadie puede culparles.

Lo cierto es que no podemos culpar a los equipos fundadores de la Superliga por querer hacer la guerra por su cuenta. Al final, organismos como la UEFA y la FIFA no son más que un nido de inútiles burócratas cuya única y verdadera función es vivir a costa de ofrecer un innecesario servicio de intermediación entre los equipos y las televisiones. Es una tarea necesaria para el fútbol del futuro acabar con estos inútiles y corruptos parásitos.

Las razones económicas de la Superliga

Los equipos fundadores de la nueva Superliga sumaron unas pérdidas de 800 millones de euros en la temporada 2019-2020. Únicamente Real Madrid y Chelsea cerraron empatados. Sin embargo, esperan que el impacto de esta temporada sea aún mayor después de jugar sin público. Adjuntamos a continuación una gráfica ofrecida por Cinco Dias.

La financiación inicial de este proyecto es JP Morgan. El banco de inversión garantiza el reparto de 3.500 millones de euros a los equipos fundadores. Apropiadamente se destinarán 233 millones por equipo para paliar los efectos de la crisis del coronavirus y mejorar las infraestructuras de cara al comienzo del nuevo fútbol.

En definitiva, a largo plazo la Superliga representa una oportunidad única para relanzar al fútbol como producto de entretenimiento que esté en condiciones de competir con la creciente oferta audiovisual. Con suerte, las nuevas generaciones encontrarán en un Real Madrid – Manchester City un entretenimiento mucho mayor del que encontraban en un Osasuna – Getafe.

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Aún así, las Ligas nacionales van a seguir existiendo. Al menos esa es la intención de los equipos fundadores. Es posible que acaben perdiendo atractivo, pero, pensándolo fríamente, lo cierto es que siempre estuvieron un escalón por detrás de la Champions League.

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