Tenemos mucho que aprender de África

África se aleja cada día más de la pobreza, pero no gracias a los estados intervencionistas. El motivo de ello es un espíritu trabajador e innovador libre de cargas fiscales que está produciendo el mayor crecimiento del mundo oriental. De hecho, están atrayendo a más inversores que países europeos.

Infinidad de veces oímos hablar, tanto en redes sociales como en los medios comunicación, que la realidad que impera en África es uniforme en la inmensidad de su territorio. Esta idea es rotundamente falsa. No podemos comparar de ninguna manera la situación de Sierra Leona con la de Botswana.

En África existe una diversidad inmensa en cuanto al nivel de progreso de sus diferentes países. La razón por la cual unos territorios son más prósperos que otros reside fundamentalmente en el grado de libertad económica de la que disfruta cada jurisdicción africana. A mayor grado de libertad económica, mayor crecimiento.

La Fundación Heritage elaboró un mapa en la que se observan las diferentes realidades dentro del continente negro, en la que encontramos desde países totalmente burocratizados y corrompidos por el poder político hasta países que siguen puramente la economía de mercado.

Las zonas donde encontramos un mayor índice de libertad económica se encuentran en el sur del continente, mientras que aquellos países que se encuentran en la franja central registran los peores registros de libertad económica. Los datos hablan por si solos, aquellos países considerados más liberales tienen un PIB per cápita de 9.000 dólares, aquellos que constan de economías más intervenidas apenas llegan a los 4.000.

Observando los datos publicados por el Banco Mundial, las estadísticas de pobreza siguen la misma línea, las zonas que se encuentran bajo la presión estatal rozan el 70% de miseria, muy lejos del 45% de los países del sur.

Las conclusiones son claras, el continente africano crece (aunque no de manera igual) gracias a las libertades individuales y económicas. Alejemos de la servidumbre estatal y la lucha parasitaria, y acerquémonos a la meritocracia y libertad.


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